QUE DIOS TE BENDIGA

Autor: Douglas Antonio Inojosa Gallardo.

Arquidiócesis: Barquisimeto.

Fuente: Revista Trípode. Nº 429, Año XLVI, Septiembre – Octubre 2010.

La verdadera Bendición

Una “Buena costumbre” arraigada en nuestros pueblos, tiene que ver con “La Bendición”. Los padres enseñan a sus hijos cuando niños a pedir la bendición, a mamá, a papá, a tíos, padrinos, etc., también, de adultos hemos continuado esta práctica solicitando la bendición no solo a nuestros parientes y sacerdotes en orden ascendente, sino también para los negocios, los vehículos, las viviendas, profesiones y de todo aquello que representa para nosotros una necesidad material y un logro alcanzado.

La palabra bendecir, es compuesta: “decir-bien”, un significado poco conocido a pesar de ser menciona frecuentemente y varias veces en el dia. El diccionario de la Real Academia Española ofrece una acepción similar: “Alabar, engrandecer. ensalzar” también ” Dicho de la Providencia: colmar de bienes a alguien, hacerlo prosperar”: además, “Invocar a favor de alguien o de algo la Bendición Divina.”

Para el cristiano el significado de la palabra bendición es mucho más profundo y tiene que ver con la relación del hombre con Dios y de Dios con el hombre. Su valor se fundamenta en el llamado de Dios a cumplir con su voluntad, a cumplir con los mandamientos: “Ahora bien, si tú obedeces de verdad la voz de Yahvé, tu Dios, practicando y guardando todos los mandamientos que te prescribo hoy, Yahvé tu Dios, te levantará por encima de todas las naciones de la tierra Entonces vendrán sobre ti todas la bendiciones por haber obedecido la voz de Yahvé” (Dt 28,1-2).

La bendición de Dios, en consecuencia, se ofrece como recompensa para el que cumpla su mandato. Pero además no tiene ni tiempo ni lugar. “Bendito serás en la ciudad y en el campo, el fruto de tus entrañas y el de tu tierra, de tus burras, el parto de tus vacas y ovejas. Bendita tu canasta de frutas y tu reserva de pan Bendito serás cuando salgas y bendito también cuando vuelvas” (Dt. 28,3-6).

Como decimos comúnmente, el tiempo de Dios es perfecto. Para Dios no existe momento, hecho o circunstancia que pueda quedar fuera de su bendición. Pero ahora, ¿Cómo se manifiesta la bendición de Dios en mi vida?

Dios que nos provee de todo cuanto necesitamos, que siempre y en todo momento manifiesta su generosidad a cada uno de nosotros, sin importar nuestra condición y sin nada a cambio, espera de ti у de mi una respuesta. Una respuesta de fe que no es más que la confianza plena en la misericordia de Dios, lo que nos motiva a consagrarle a El, todo lo que podemos adquirir, el fruto que se puede sacar de la casa, el vehículo, el negocio, de la profesión; para el desarrollo personal y espiritual de la familia y la comunidad Sobre todo que usemos las cosas de acuerdo con su voluntad con el convencimiento de que es Dios el único medio por el cual podemos conseguir el bien que podemos esperar de ellas, que no es solo para nuestro uso personal sino que están al servicio de los necesitados.

La respuesta de nosotros, sus hijos, debe estar siempre en el marco de la fe, esa pequeña palabra de dos letras con la cual incluso puedo mover las montañas. Una manifestación de fe, por ejemplo, es darle gracias a Dios por proveernos de trabajo, comida, trasporte, vivienda y todos los bienes materiales y espirituales generados de su bendición. Esa sintonía de recibir y dar gracias es pues una de las garantías que nos permite vivir en “Gracia sentir la presencia de Dios en nuestras vidas y actuar conforme a su palabra.

La Iglesia y la Bendición

Para la Iglesia la Bendición expresa ese encuentro de Dios con el hombre; en ella, el don de Dios y la acogida del hombre se convocan y se unen. La bendición es la respuesta del hombre a los dones de Dios: “Porque Dios bendice, el corazón del hombre para que este pueda bendecir a Aquel que es la fuente de todas las bendiciones” (CIC 2626).

Este doble encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios se manifiesta de dos maneras la primera es que nosotros bendecimos por haber sido bendecidos: “Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús nuestro Señor, que nos ha bendecido en el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales” (Ef 1, 3). Esta bendición se manifiesta en que por la sangre de Cristo fuimos rescatados y se nos dio el perdón de los pecados por pura generosidad suya, por Él fuimos elegidos su pueblo para alabar su gloria por siempre.

La Bendición y el cristiano

Dos características principales de Jesús, fueron su humildad y servicio. Estas dos deben ser las características principales de todo cristiano, al estilo de Jesús humildad y servicio. Si en cada una de nuestras actuaciones no se manifiesta esa humildad no podemos decir que estamos preparados para el servicio.

Cristo vino como Cordero de Dios que debía ser sacrificado y les urge a sus discípulos: “Aprendan de mi que soy manso y humilde de Corazón”. En el diccionario la palabra humildad se define como: “ausencia completa de orgullo”. Orgullo es lo opuesto a la humildad, lo cual significa “exceso de estimación propia, fatuidad, vanidad.”

El apóstol San Pablo, en su carta a los Filipenses. habló claramente sobre la humildad de Jesucristo: “Tengan unos a otros la misma disposición de Cristo Jesús. El siendo de condición divina, no se apego a su igualdad de Dios, sino que se redujo a nada, tomando la condición de servidor, y se hizo semejante a los bombres. Y encontrándose en la condición humana se rebajó a si mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz.”

No solo su humildad sino que “tomando la condición de servidor.” Siendo Dios vino a servir no a ser servido. Nadie es capaz de servir si no es capaz de humillarse primero. No es licito pensar que seguir a Cristo es llevar una vida de comodidades y esperar que lo demás esté a su servicio.

El estar de Colores es una bendición de Dios y manifestación de que hemos tenido ese encuentro con nosotros mismos, con Dios y con nuestros hermanos.

Que bueno seria que en el encuentro entre hermanos en Cristo se oiga esta frase: Dios te Bendiga, ¿Como estas? Y luego respondamos: De Colores.